León Bejar Wasongarz

Franz Kafka. Imagen generada con IA Canva, 2026.

Leo sus caras

Sus rostros vacíos

Trato de entender sus luchas

Describen la efímera quimera

Los muertos

Los vivos

Sus voces

Franz escribe rápido

Su madre llora y ruega

Observa su amigo Max

Sombra y miedo, su padre

Mientras Gregorio Samsa camina sin saber

Una cucaracha al día siguiente

Negra, sola

Joseph K. de respetable semblante

Dos agentes le arrestarán

¡Cuánta culpa inocente!

Describe su lucha, inseguro

El fruto de la fantasía, del morbo

Las tinieblas se ensombrecen todas

Su inminente boda, la objeción

¿Qué es una vida social?

Y contempla su contemplación el joven Franz

Enjuicia el motivo argumental

De su padre, sus deseos, su asfixia, sus heridas

Un médico rural tiene un viejo manuscrito

Es un mensaje imperial

Y tiene once hijos

En el pueblo

La galería

Ebria

En la colonia penitenciaria

El explorador presencia

la tortura del soldado iluso

Piensa, ¿Piensa?                                                        Pensamiento

Diarios, tantos diarios

¿Quién te besa, Franz?

¿Quién te protege con su abrazo?

¿A quién torturan hoy?

Tu genio, Franz, el más grande

Y te conozco, cien años distintos

Sentimos oscuridad, pena, miedo

Culpa

Ambos, la sombra del padre

Asfixia perenne                                                         La oscuridad del alma putrefacta

Estrechando tu mano siento tu agonía

Justicia a tu memoria, Franz

Sin miedo esta vez                                                     ¿Por qué me regalaste tu alma?

¿Por qué?

¿Por qué será que las sombras imploran ser escritas?

¿Por qué no podemos olvidar?

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Poema ganador del segundo lugar del certamen literario número 43 del Centro Deportivo Israelita, en el género poesía, y publicado en dicha antología ( Centro Deportivo Israelita, 2016).