Arcelia Ayup Silveti

Autora: Itziar Fernández

«Innumerables los pájaros», acuarela, Itziar Fernández Ugarte, 2022

Una vorágine de aprendizajes y nuevas realidades se confinaron en 2025. Supe que es bueno dejar en silencio desamores y manecillas oscuras. Mientras avanzaba en el terreno laboral, se desvencijaba una trascendental área: se estrechaba la salud de mi mamá. Aumentaron las visitas al médico, estuvo hospitalizada y a la par se generó una extenuante situación familiar. Doña Arcelia Silveti imploraba reunirse con mi papá y con mi hermano Jaime. Lo hizo el 13 de abril. Me dejó con un inconmensurable dolor: huérfana.

Me di cuenta de la importancia del silencio y de la tolerancia para abrazar la paz. En Cuernavaca, Morelos, participé en un Taller de budismo, libre. Aunque sea difícil de creer, pasé tres días enteros sin emitir una palabra. Conocí el poder, la satisfacción y el alivio que otorga el silencio. Abrí más los sentidos y aprecié los ruidos de la naturaleza a través del viento, la lluvia y los animales.

Me enseñaron que los preceptos budistas son la generosidad, la atención plena, la tolerancia, el esfuerzo, la meditación y la sabiduría. También hablaron de las enseñanzas que nos dan la tierra, el aire y el fuego. Cada uno hace su trabajo, sigue su cauce sin forzar, a su ritmo; solo fluye. Cito del libro El Monje, de Tich Nhat Hanh, página 129: «Hay días en que nada parece salir bien. Confiamos en nuestra inteligencia y talento y creemos que tendremos éxito sólo con eso. Pero hay días en que todo parece ir mal. Cuando las cosas van mal, te esfuerzas aún más, y cuanto más te esfuerzas, las cosas siguen yendo mal. Dices: No es mi día. Lo mejor es dejar de luchar, volver a casa y recuperarse. […] Tienes que volver a casa para restaurar tu solidez, libertad, paz y calma antes de intentarlo otra vez». Cuando hablan de tu verdadera casa, de tu verdadero hogar, se refieren a tu interior, a ese espacio seguro que nadie puede arrebatarte.

Abracé varias satisfacciones profesionales. Por primera vez publiqué un puñado de poemas en mi libro Astros sin descifrar. Logré que mis alumnos del Taller de cuento y lectura escribieran un cuento y se publicara. Ellos son integrantes de la Escuela de Básquetbol José Ayup Tedy, que dirigen mis primos. Participaron en la Lectura en voz alta Escucha mi cuento, en Matamoros, y consiguieron transmitir las emociones e ideas de cada original historia. Gracias a mi amigo Servando Martínez, pude convivir con sus alumnos de la Preparatoria Venustiano Carranza. Fui a escuchar sus comentarios sobre mi obra El vuelo de Elisa. Nos sentamos en el piso, y durante casi dos horas preguntaron sobre muchas aristas en torno a la depresión, tema central de la obra. Les dije que he vivido depresiones graves y cómo han sido esos tramos dolorosísimos. Conectamos de inmediato. Al final, me rodearon para pedirme que autografiara sus libros mientras decían frases muy bellas.

En mi labor de la UAdeC, contribuí a que se develara la obra Miguel de Cervantes de Saavedra, del prestigiado pintor matamorense Manuel Muñoz Olivares, en el Instituto Manuel Muñoz Olivares. Participamos como universidad en la Feria Internacional del Libro de Coahuila (FILC), en Torreón. En el trieno de 2023 a 2025, Difusión Cultural logró un alcance de 26 mil 117 personas. Me emociona acercar a los estudiantes a talleres de vanguardia, exposiciones y autores reconocidos; entre ellos, a Leonardo Padura y a Carmen Ávila.

Disfruto la compañía de mi tribu, de amigos y de mi perrita Camis. Con mayor frecuencia realizo actividades que me hacen bien. Tengo claro que la validación de otros no me define. No compito con nadie. Busco alejarme de la perfección y, en cambio, elijo estar en acción.

Este 2025 fue un amasijo de dolores, satisfacciones, pausas y aprendizajes. Todo es impermanente, como el propio año, que está en sus últimos estertores; como nosotros mismos.

Bienvenido, 2026.