José Luis Totolhua Ramírez

1. La tinta del tiempo

Los fósiles, los ríos, las pinturas rupestres,

los muertos en batalla, los países saqueados,

las tumbas, las ciudades cubiertas por lava.

La tinta del tiempo es inagotable:

Los vientres de las madres,

los mares, los polos, las mariposas monarca,

los cuervos y sus huellas en el aire.

La tinta del tiempo dibuja su rostro:

Los viajes planetarios, las gaviotas metálicas,

los hombres robots, los hombres máquina,

los seres de otros mundos que vienen.

La tinta del tiempo no se detiene.

2. Aguas subterráneas

Las aguas subterráneas vienen de lejos,

cruzan la oscuridad, se llenan de luz,

de vigor, de peregrina transparencia

entre el azufre y el oro de las piedras.

Las aguas subterráneas dan de beber a los que vuelan,

son manantiales que alimentan la distancia,

ríos que transportan sentimientos

de luz, de oro, de diamante.

Las aguas subterráneas dan de beber a los que reptan

y marcan el compás de las cascadas,

son el manjar de los horizontes

y de los pobres que solo tienen la mirada.

Las aguas subterráneas dan de beber a los colores,

no discriminan dioses, demonios, dinosaurios,

 miran el carbón, la mirra, los barrancos,

los hacen florecer con sus oleajes.

Las aguas subterráneas se alimentan de otras aguas,

beben de las montañas, beben de la lluvia,

beben de los mares, beben de sí mismas,

para saciar a los benditos y a los malditos de la tierra.

3. Mariposa muerta

Vi a las hormigas comerse el cuerpo

de la mariposa muerta;

no les interesó la belleza de sus alas

ni sus colores vivos.

Vi al viento que aún las mueve,

como las aguas de Heráclito,

alas que ya no vuelan

pero dan vida a la tierra.

Entre el café y el amarillo, el violeta,

el pintor, que supo combinarlos,

cruzó el lindero de lo vulgar a lo bello

en una obra de arte que volaba.

Sí, lo sé, la mariposa es ya otra,

mas la simetría del pintor no tiene límites.

Y aunque nadie lo haya visto,

su firma está en las alas de la mariposa muerta.