Soy la que tiene el dominio, la que concentra los bienes preciosos,
quien discurre, la primera entre los que gozan del homenaje.
A muchos lugares me han asignado los dioses,
entro en muchas imágenes, tengo muchas estancias.
[…]
El que distingue, se alimenta merced a mí,
quien entiende la cosa dicha y el que alienta,
todos residen en mí sin ser conscientes de ello.
Tú que sabes, escucha: lo que yo te digo es digno de creerse.
Soy yo quien, por naturaleza, anuncia
lo que complace a los devas [dioses] y a los hombres.
Hago poderoso a quien amo,
yo hago al que proclama fórmulas y al perspicaz, yo doy la sabiduría.
Yo soy quien tensa el arco para Rudra,
¡que destruya la flecha al enemigo del enunciado!
Yo he creado la contradicción entre los hombres.
He penetrado el cielo y la tierra.
Yo soy quien creó al Padre en la cúspide de este mundo.
En el mar, en las aguas está mi origen,
desde allí me propagué por entre todos los seres,
y concierno al mismo cielo con lo que mi cerebro vierte.
Yo también aliento, como el viento,
Y me adueño de todas las existencias.
En el Cielo y más allá, en la Tierra y más allá,
hasta tal extremo de grandeza he llegado.
Traducción al español del sanscritista Juan Miguel de Mora, con la colaboración de Ludwika Jarocka.
