Arcelia Ayup Silveti

A finales del siglo XIX, dos puntos fueron medulares para que gran cantidad de inmigrantes del país y extranjeros se instalaran en La Laguna de Coahuila y Durango: la instalación del ferrocarril y la cúspide de la producción nacional de algodón. Se instalaron libaneses, sirios, palestinos, chinos, alemanes, suizos, holandeses, griegos, franceses, judíos, italianos, ingleses y norteamericanos.

Además del comercio, dejaron un importante legado en la gastronomía, en la cultura y en la  religión. En 1983 el arquitecto Hassan Zain Chamut comandaba la comunidad islámica en la comarca. En una reunión en su casa, Elías Serhan Salim señaló que su comunidad superaba los cien integrantes, que era importante edificar una mezquita. El principal objetivo fue contar con un espacio digno para orar. Iniciaron el proyecto en 1986 con apoyo de varios patrocinadores, entre ellos, Elías Serhan. El encargado de la obra fue el propio Hassan Zain Chamut. La mezquita Suraya fue la primera en Latinoamérica. Cuenta con un minarete de casi 19 metros de altura. En la cúpula están grabados en árabe algunos representativos versos del Corán. La mezquita se terminó en 1989. El nombre Suraya es un homenaje a la hija de Elías Serhan, quien falleció en un accidente automovilístico a los 24 años de edad.

Del Directorio libanés, publicado en 1948 tomé cuántos inmigrantes habían registrados en los municipios laguneros en dicho año. En Matamoros, Coahuila, lugar a donde pertenezco tenía dos personas: Jacob Atan Amón y mi abuelo, José Ayub. Aparece escrito con b, porque en los países árabes no existe la letra p. Después se transformó en Ayup. De Francisco I. Madero Coahuila, aparecen cinco apellidos: Elias, Chible, Farhat, Mustafá y Rame. En San Pedro se encontraron veinte inmigrantes. De Viesca se asentaron cuatro, dos Hadad y como palestinos Marcos y Kavande. Torreón, como el municipio más importante contaba entonces con 138 registrados, por mencionar sólo algunos figuran Abusaid, Achem, Bassol, Chaul, Chamut, Darwich, Fahur, Haddad, Jaik, Mansur y Saade.

En el mismo directorio aparecen anuncios comerciales de Cimaco, S.A., la hilandera Fábrica La Fe; El Palacio de Constantinopla, especializado en ropa para obreros; El Puerto de Beyrouth que ofrecía venta de ropa y calzado; anunciada como la zapatería más grande del norte de México: Casa Tueme, y la Despepitadora Alianza, con oficinas en Torreón y San Pedro, con firma de Juan Abusaid. (Nasr, Julián y Abud, Salim, Directorio libanés. Censo general de las colonias Libanesa- Palestina – Siria residentes en la República Mexicana, México, 1948).

La principal fortaleza de los libaneses es el comercio. A ellos se les atribuye la forma de pagar a plazos.

En 1895 en nuestro país había 37 árabes y 367 turcos. El número de libaneses se propagó con rapidez, algunos textos afirman que en 1905 ya se habían establecido cerca de cinco mil. En Torreón existía una importante colonia libanesa en la primera década del siglo XX, la cual continuó en ascenso. Muchos de los inmigrantes mantuvieron contacto con su país de origen. Algunos recibían periódicos en árabe y otros enseñaron a sus hijos el idioma y los platillos típicos de su país. (Tomado del libro Torreón: Un ejemplo de la migración a México durante el porfiriato.) El caso de españoles, chinos y libaneses, de Diana Urow Schifter (Archivo Municipal de Torreón. Biblioteca digital, Editorial Impresora Colorama, México, 2000).)

Gastronomía

El primer mestizaje en La Laguna fue por los españoles. Ello generó el segundo mestizaje culinario por los inmigrantes árabes. Se integró a nuestra cocina sencilla, ingredientes como el jocoque fresco y seco, el pan árabe y las hojas de parra, que los laguneros no consumían. Torreón era aún una villa, sin pavimentar, pero eso no impidió la instalación de hoteles en el centro, así como fondas, puestos y cafés. Había un contraste entre el colorido de los puestos y frutos, con los áridos tonos de nuestro paisaje semidesértico. La influencia del Medio Oriente en la gastronomía sigue presente en la comarca. A las primeras familias libanesas asentadas en la región les sorprendió encontrar productos similares a los que consumían en sus países, tales como trigo, higos, aceitunas, carnero, dátiles, nueces, así como uvas y las hojas de estas últimas.

En 2005 doña Herlinda Murra Murra de Jaime publicó Recetas árabes de mi abuela. En 2014, Isabel Saldaña y Francisco Durán editaron su obra Recuerdos y sabores de la Comarca Lagunera. En este texto, comparten recetas tales como jocoque fresco y seco, kipe charola y bola, hojas de parra y de repollo, arroz con lentejas, calabazas rellenas y zdatar.

En el libro Comida familiar del estado de Coahuila, aparece la receta de las calabazas rellenas de carne y un ejemplo de la mezcla de ambas cocinas: enchiladas con jocoque. (Banrural y Voluntariado nacional, México, 1988) En mi ópera prima, Evocaciones del sabor y del alma. Placeres gastrónomicos, aparece la receta del desayuno libanés. (Jus, México, 2011). La Laguna  cuenta con una digna oferta gastronómica libanesa y se hace presente en varios restaurantes.

Etnias

El Festival Torreón y sus Grupos Étnicos fue una fiesta multicultural para recrear tradiciones y costumbres de varios países, representados por inmigrantes. Fue iniciativa de Sonia Salum, de origen palestino. Inició en 1988, establecieron contacto con la embajadas y hacían comunidad. En este festival participaban doce países, cada uno ofrecía una conferencia, un espectáculo artístico, una película, una exposición y una muestra gastronómica. Participaron Alemania, Bélgica, China, España, Francia, Grecia, Inglaterra, Japón, Líbano, Palestina, Panamá y México.

Algunos notables inmigrantes libaneses y descendientes.

José Ayup Tedy

Inmigrante libanés. Se dedicó al deporte, no a hacer dinero. Originario de Elkfur, Líbano. Llegó a los 18 años a Marsella, luego al Puerto de Veracruz y se asentó en Matamoros, Coahuila. Se identificaba con la lucha de los marginados, con ideas de izquierda, aunque no militaba en ningún partido político. Era austero, tenía como premisa fundamental que comía para vivir, no vivía para comer.

A diferencia de sus paisanos, no replicaba las costumbres de su país natal, ni les enseñó su idioma a sus hijos. Sólo conservó la herencia culinaria libanesa. En cambio, se empeñó muchos años en que sus hijos aprendieran caligrafía, gramática, aritmética y escribir a máquina. Los hijos varones, debía ser deportistas.

Se casó con Feliciana Sifuentes Urquizo. Tuvo catorce hijos: Rosa, José, Rodolfo, Sergio, Homero, Rogelio, Dora, Salomón, Emma, Julián, Jaime y Álvaro, además de Olga y Dora, quienes fallecieron en su niñez. Don José fue comerciante de ropa en un local en el mercado matamorense. Tenía un pequeño taller de maquila en el cual producían ropa sencilla de mezclilla. Mi abuela se hacía cargo del taller.

Mi abuelo no conocía el deporte, pero estaba convencido de que sus descendientes generarían disciplinarían con su práctica. Los levantaba antes de amanecer para entrenar, hasta que sintieran el balón como parte de sus brazos. Estaba atento de ellos día y noche. Les imponía largas horas de entrenamientos, por la mañana y por la tarde. Don José logró que el Equipo de Básquetbol Hermanos Ayup se colaran entre los mejores del estado y del país. Trascendió el 15 de noviembre de 1971. Hasta el momento somos cerca de 300 integrantes de la familia Ayup.

Rodolfo Ayup Sifuentes

A pesar de no ser el mayor, adoptó dicho papel en la familia. Era encargado de sacar permisos para fiestas, de interceder por ellos para aligerar castigos y para alargar los tiempos de salidas. Tanto en su infancia como en su juventud, la vida era demasiado tranquila, había pocos peligros y mucha gente buena a su alrededor. Existía el ejercicio de la convivencia humana, de los sentidos abiertos, había excesos de esas pequeñas y modestas cosas que en el ser humano adquieren descomunales magnitudes: diálogos, honestidad, silencios, justicia, orden, disciplina, y los ejemplos de apoyar a los más vulnerables, de servir y de dar tiempo.

Jugó veintiún años consecutivos en el Equipo de Básquet Hermanos Ayup y fue seleccionado en los campeonatos nacionales de primera fuerza. Sólo ese ejemplo deja claro su enorme disciplina. En la cancha era ágil, audaz, combativo, lo que le sirvió para ser seleccionado nacional en basquetbol en los primeros juegos panamericanos en Argentina. Deporte, trabajo y familia, no en orden de importancia, pero eran las prioridades de los Ayup Sifuentes.

Fue Director del Instituto del Deporte de Torreón y logró la construcción de la Unidad Deportiva Nazario Ortiz Garza en su natal Matamoros, Coahuila. Además de su pasión en el básquetbol, fue seleccionado por La Laguna en béisbol y atletismo. Presidió la Asociación de Béisbol en la Región Lagunera. Fundó la Liga Municipal de Béisbol.

Fue el primer delegado de la Comisión Nacional del Deporte en la región, y ocupa un lugar en la Calzada de los Deportistas Ilustres de la Unidad Deportiva Torreón. Incursionó en la política como una manera de apoyar más a su gente. Fue presidente de Matamoros, Coahuila y Diputado Local.

Gerardo Ayup del Bosque

Nació en una familia de basquetbolistas: los hermanos Ayup. Inició en este deporte en la secundaria Federal 1 de Matamoros, Coahuila, luego en la Preparatoria Carlos Pereyra en Torreón y en el equipo familiar Camisas Ben-Hur con los Ayup, comandados por Rodolfo Ayup, con quienes ganaron varios campeonatos en la Escuela del Centenario, en Torreón.

Se inició en agosto de 1975 en el equipo juvenil y fue nombrado el Jugador más Valioso en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. En 1978 obtuvo triunfos como el subcampeonato de Zona de la Federación Mexicana de Baloncesto. Se integró en la selección de Nuevo León, en el cual obtuvieron el tercer lugar en el Campeonato Nacional de Primera Fuerza en Tijuana, Baja California Norte. De 1981 a 1983 se integró el equipo profesional Algodoneros de Torreón. Gerardo Ayup del Bosque está en el nicho de los inmortales del Salón de la Fama de ITESM campus Monterrey.

Susana Bassol Mayagoitia

Experta en Biología Reproductiva. Estuvo al frente de esta especialidad en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC). Estudió a profundidad inmunología, toxicología ambiental y biología molecular. En septiembre de 2000, la presidencia municipal de Torreón le otorgó la Medalla Magdalena Mondragón al Mérito Académico. La UAdeC la reconoció con la Medalla Manuel Ramos Arizpe, y en octubre de 2022, la Facultad de Medicina le otorgó la Medalla al Mérito Universitario, por su contribución en el conocimiento e investigación.

En este período de nuestra historia lagunera, los movimientos migratorios tuvieron fuerza para contribuir de manera positiva en nuestra tierra. Nos enriquecimos con sus ideales, su forma de trabajar, su gastronomía, su religión y cultura. Con su llegada se impulsó de manera exponencial el crecimiento lagunero. Es difícil pensar en cómo sería La Laguna sin la comunidad de inmigrantes libaneses y de otros países.